God hates you.
Arriesgándome a fracasar en este primer intento, pienso abrir una nueva sección en este solitario blog.
El sistema es así:
Como no todo es perfecto, hay restricciones:
Como esto no lo leerá ni Jesucristo, prometo todo para todos.
A ver si empiezan a pedir…
Nah, es joda.
Pero no puedo negar que si estoy de buen humor, su personalidad me encanta. Y es que una persona que puede pagarse unas zapatillas de marca se escandalice por el ridículo precio de un libro es cómica.
Bien… yo compro DVDs piratas y no ropa. Lo sé. Y tampoco me compro ningún libro porque prefiero leer la Wikipedia. Y sí, solo tengo un par de zapatillas.
Pero este ser es el más claro ejemplo vivo de la cultura hip-hopera-mesenyá-soyelaprendizdeEminem. Sin contar su más grande don: Ser el más jodido ser de toda la faz de la tierra (Inframundo incluído).
Bueno… todo esto porque hoy fui feliz porque no hablamos (hablar=mejodes-tejodo).
Y sí, se lo diría en la cara. Así que imprimiré este post por si algún día lee esto (si es que llega a ver este post entre tanta letrita).
Viendo las buenas nuevas en el Google Desktop, me topo con un post de Hugo donde hace referencia a una batalla de proporciones épicas; una lucha parecida al Ragnarök. Pero sobre todo hilarante y divertida.
Ya quisiera yo tener un ejército de orcos seres subnormales chiquillas calenturientas fans incondicionales de un tipejo que no sabe que existen que peleen incansablemente contra la cofradía de la Blogocosa. En esta guerra sin cuartel llueven las tildes, las haches, los insultos y la sangre, sudor y lágrimas virtuales de chicas que se arrancan los pelos por defender a su galán de malvados rufianes infames.
Gracias MSN, por hacer que nuestra juventud mundial sea una mierda.
Para quienes estén con ganas de acción, entren a la más espectacular lucha de los últimos tiempos.
Actualización:
El post fue meneado y llegó a portada :D:
Hoy es un día hermoso. No sé porqué pero sí que lo es.
Llegué a la universidad con muchos ánimos, y aunque nadie se dio cuenta de eso (porque -ya lo he dicho- soy súper antisocial) pero eso me vale, en serio. Pocas veces me ha importado si alguien se fija que existo o algo así, y parece que esa cualidad en mí está volviendo. Ojalá las demás dones que tenía vuelvan con fuerza para seguir siendo el chico-antisocial-con-tendencias-dark-que-odia-a-las-huecas.
Al empezar la última clase la profesora nos dio un trabajo, del que solo saqué una teoría: Esa profesora cree que yo soy inteligente. Me halaga. Aunque también crea que son inteligentes un par de idiotas que me dan… asco.
Ya finalizando el día (y a pesar de que no pasó lo que siempre espero que pase y nunca pasa) me di cuenta que ya tenía un post para este blog.
Fascinante.
Cuando empecé el blog, no tenía nada que contar. Luego llegó la etapa en la que estaba demasiado inspirado y escribía poemas que publicaba en este humilde recinto. Siguieron los temas personales a cuentagotas y uno que otro video de Harry Potter para amenizar el blog.
Ya con el tiempo empezaron más poemas y uno que otro post explicando mis obsesiones, mis gustos o mis alucinaciones. También escribí sobre algunas cosas de mi entorno personal y mi constante problema de no poder relacionarme con los demás.
Terminando con el recuento, llegaron las críticas sociales y fotos por doquier, mostrando mi enorme capacidad de mezclar mi odio hacia la humanidad con mi gusto por promocionar mi cuenta de Flickr.
Ahora los temas se acabaron. Mi vida personal es más aburrida que un corto independiente, y lo único interesante que me pueda suceder no tiene nada que ver con balaceras o explosiones.
Algo se me ocurrirá para seguir adelante con esto. Y para que no me sigan bajando el PR.
Soy friki, y geek. Lo sé. Y soy feliz.
No escribiré sobre Star Wars ni nada de eso. Solo dejaré dos fotos sobre las cosas frikis que tengo en mi celda habitación.
Para ser sinceros, yo no soy malo. Cuando trato de hacer daño me arrepiento. Como dice mi Princesa:
Tienes un corazón de pollo.
Pero a pesar de eso, hay veces en que me llega la inspiración y disparo frases sarcásticas por doquier. Y es que en esos casos o estoy enojado o me divierte dar a entender que soy superior mentalmente.
Aunque, para ser sinceros, esa inspiración ya no viene tan seguido como antes. Añoro ser el maldito cabrón que ponía en ridículo a los demás con frases inteligentes.