Reflexiones sin importancia

Hasta mañana, si yo quiero.

Archivos de Junio del 2007

Moraleja del día de hoy

  • Siempre debes contestarle mal a algún trabajador de cualquier supermercado. Siempre.
  • El día que decidas matar por completo la poca(¿?) consideración que tiene alguien hacia ti, hazlo con estilo.
  • El hacer el ridículo en una tienda es bueno. En serio.
  • Ser hijo único jode.

Prueba de mi existencia

Aunque no soy de tomarme fotos, esta vez fue un caso excepcional, puesto que me reencontre con una gran amiga.

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Sí, la cámara no me favorece.

Jueguito: Identifica la película

Estoy aburrido. Y como no tengo nada que hacer, salvo estudiar y estresarme para la U, voy a proponer un juego sobre películas, a lo Javi Moya.

Tienen que adivinar a qué película pertenece el fotograma que está a continuación.

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El premio es una foto mía desnudo, mi clave del MSN Messenger, o la posibilidad de ayudarme a conquistar el mundo.

[Meme] Confesiones

Cuando pensé que la blogocosa infame me había olvidado, llega don Juananpol con el delicioso meme que el gran Alexliam se olvidó de pasarme (eso quiero pensar :( ), el cual respondo a continuación.

  1. No sé montar bicicleta.- A temprana edad, mi padre (en esas épocas que tenía las tardes y los feriados libres) me quiso enseñar a montar bicicleta. Como no alcanzaba muy bien a los pedales (tenía algo de 8 o 9 - sin contar que eran montañeras), y tenía miedo a las caídas (muy dolorosas por cierto), nunca aprendí a manejar. Ahora hay dos bicicletas oxidadas en el patio. Cuando sea mayor las venderé,o me decidiré a aprender.
  2. Soy un clon de Shinji Ikari.- Si alguien vio Evangelion, sabrá de lo que hablo. Soy muy introvertido, no hablo con nadie mas que con los de mi grupo de 5, tengo cel pero no me llaman, mi vida social es un asco, y para terminar, solía tocar flauta dulce (que no violín, pero algo es algo). Ah, y usualmente tengo debates filosóficos excepcionales en mi cabeza, conmigo mismo.
  3. Soy muy cerrado.- Soy tan cerrado y misterioso que ni mi única amiga puede saber que tengo, aunque a veces se acerca. Lo de misterioso me encanta, no lo puedo negar. Y también me fascina que nadie me conozca, aunque suene patético y triste. Esto ha causado que un amigo se asombre cuando le hice una confesión acerca de algo que normalmente da señales obvias.
  4. Rompo todos los esquemas del adolescente macho promedio.- Aunque casi nadie me crea, no tomo, ni fumo, ni me gustan las fiestas, ni pienso que las mujeres son objetos sexuales, ni me gusta el reggaetón ni el hip hop, ni me gustan los chistes sexistas (ni lo soy), ni pienso con el pene, ni me dedico exclusivamente a hacer vida social (que no tengo), ni me gusta el fútbol, y tengo un blog.
  5. No engordo.- Como mucho (porque me encanta y porque tengo hambre), y no engordo. Debe ser mi contextura, o mi metabolismo, pero soy la envidia de mi Princesa. Lo único malo es que tengo problemas con el hígado, los bronquios, la nariz, y soy malo para las manualidades.
  6. Odio a E. Arcos y a Hipertextual.- No soporto sus ínfulas de niño open-mind que odia a todo tipo de conversador ultraderechista. Ni cuando se queja porque no pudo ligar con algúna vendedora de una Apple Store. También aborrezco el hecho de que exista una empresa de blogs cuyos contenidos sean tan… iguales en estilo. Todos los bloggers de Hipertextual tienen el mismo estilo “mordaz”, provocador, hiriente, perfeccionista y pseudo sarcástico.
  7. Odio las fotos.- Nunca salgo bien (no soy un adonis, pero por lo menos podría salir normal). Siempre tengo cara de idiota, ojos entrecerrados, la boca abierta o alguna pose que nunca me favorece. Siempre.
  8. Soy cruel.- Además de ser insensible, soy cruel. Cuando me lo propongo puedo humillar (cosa fácil) a cualquier persona, o por lo menos hacerla sentir mal. Admito que suelo disfrutarlo, sobretodo cuando el culpable sea alguna de mis autodenominadas frases sarcásticas. Patético pero cierto.

El meme se lo paso a Air (me debe un meme ¬¬), Chebo, Angeek (¿alguien se lo ha pasado?) y a Bettyxita.

Vida universitaria

Sentado a mitad de las escaleras, reflexiono acerca de todo. Amistad, amor, sensaciones inexplicables. Todo transcurre en la universidad.

Desde que amanece hasta el ocaso, las diferentes vidas de los jóvenes se entrecruzan para formar un cúmuo de tragedias y comedias propias de lo mejor del teatro shakesperiano. Y mientras algunos sonríen, otros lloran. Y mientras algunos viven absurdos problemas, otros tienen que llevar la carga de emociones reprimidas y peleas internas.

Pero así es la vida universitaria, con altos y bajos; con diferentes personalidades que chocan entre sí, y vidas que se entrelazan para poder sobrellevar las experiencias propias de la juventud.

Triste, patético, sin vida, y muy estúpido. Así es el desenlace de algunos, y el inicio de otros. Solitarios antisociales que se convierten en los bufones del grupo, graciosillos y burlones que se preocupan por todo a finales de ciclo, prometedores casos de éxito que se fueron al diablo por dejadez y pereza…

Pese a todo, la indiferencia de los demás es enorme. Los problemas de uno jamás llegarán a tocar al otro; en cambio, las alegrías se dispersan por todos los rincones de los tan pequeños círculos sociales.

Y la mole de estudiantes vacíos pasan de largo. Las vanas penas y alegrías se olvidan. Los logros personales son desechados, y el simple recuerdo de uno jamás cruzará por la mente de alguno. Así es la vida universitaria.

Hecho mierda

Estoy hecho mierda. Moral y físicamente.

Mi hermoso día comenzó a las 3:15 a.m., con un dolor insoportable y amagos de náuseas que iban y venían. A las 4:35 a.m. todo cesó, y por fin pude conciliar el sueño; hasta las 6:20, que me desperté a la fuerza para alistarme para ir a la universidad. Lo bueno es que no tenía tanto sueño. Hasta ahora.

La clase de Algoritmos estuvo…fácil. El profesor, una mezcla de papi de barrio con viejo renegón, comenzó de lo más risueño y terminó gritando a mis compañeros, causando en mí más que miedo. Y es que últimamente estoy muy sensible con respecto a la ira de los demás. Me cago de miedo cuando alguien está a punto de gritarme.

Llegó la clase de Metodología Universitaria. Un asco. Y es que el curso me parece interesante, pero tener a una extranjera tan sarcástica y humilladora no me ayuda con la autoestima.

Decidí quedarme a comer, puesto que tenía una reunión grupal con la profesora de Metodología; así que fuimos a comer, y a descansar en la casa de una amiga de mi amiga, mientras ella comía el delicioso plato dejado por su madre en el microondas.

Pasaron las horas hasta que llegó la hora 0. El momento en el que, ilusamente, daríamos una explicación monumental acerca de nuestro inexistente trabajo. Nos humilló olímpicamente, nos maltrató y, sin gritarnos, logró que me sienta como la peor cosa del Universo.

Resignados a tratar de hacer un trabajo de último momento, nos metimos en la biblioteca a la espera de un milagro. Acabo de llegar a mi casa y no puedo más que pensar seriamente en cómo desdoblarme para terminar 2 trabajos, estudiar para un examen, y dejar de pensar en la utópica idea de creer que me pueda gustar alguien más.

¿Alguien tiene un revólver? 

Se acerca el fin

No estoy muy seguro cuándo. Quizá 2, 3 o 4 semanas. Pero el fin de ciclo se acerca.

Se empieza a sentir el estrés. Trabajos, monografías, exposiciones, niños y niñas con ropa formal amenazan con agobiar con sus presentaciones… Caos.

Y aún no encuentro la neurona inspiradora que pueda ayudarme a escribir como un desquiciado en este blog. Ni logro despertar el bichito de la desesperación para avanzar en mis trabajos finales.

Yo no creo en tí, … pero si estas ahí, ayúdame Superman!

Viernes

Son las 10. Me levanto de la cama. No tengo nada que hacer. Me visto y me voy a clases. Hace frío y, a pesar de estar bien abrigado, estoy tiritando.

Empieza la clase y yo estoy deseoso por codificar algo en C++ y poner a prueba mi lógica. Voy a por ello, mientras los demás pasan de mí, olvidando que soy un ser humano. Pero eso es lo de menos, pienso yo. Al fin y al cabo, yo tampoco creo que ellos sean humanos.

Luego de 2 horas termina la clase, y todos salimos a disfrutar de las típicas conversaciones adolescentes que giran en torno a los temas monótonos del día a día: actividad social, estudios, chismes y demás.

Yo voy a biblioteca; necesito usar una computadora de la sala de Internet. Mientras, la chica que me impactó cuando la vi por primera vez pasa orondamente fuera del edificio, caminando con decisión y despreocupación, altanera, dejando que el viento lleve su cabello lacio pintado de lado a lado y en cualquier dirección. Solo atino a verla, como siempre. No somos ni compañeros ni amigos. Nunca fuimos amigos, y a duras penas compañeros.

Separo una computadora para dentro de una hora. Voy a almorzar junto a la amiga de mi única amiga. Me acompañan ella y su enamorado, mientras la amiga de ella almuerza conmigo. Deja las bromas de lado, quizá por la presencia de otras chicas a las que conozco de vista (una estudia conmigo, pero da lo mismo: sigue siendo una desconocida). La amiga de mi amiga nos comenta que ha llegado la madre de su amiga. A ella la conozco, es grande en comparación a las demás chicas, y aunque eso me desconcierta en cierta medida, no es impedimento para pasar de ella (aunque debo reconocer que hacer eso es imposible: paso tiempo con ella, con la amiga de mi amiga, con mi amiga, y con otras personas, quienes terminan de conformar mi pequeña burbuja social).  Llega ella con su madre, hago amago de pararme, y al final lo hago. Espero, y sigo esperando. Repara en mi presencia. Nos presenta. “Mamá, él es Gustavo.”, “Buenas tardes señora.”.  Fin.

Acompaño a mi única amiga al paradero. Me regreso. Aun falta para usar la computadora que separé. Me voy a incomodar a la pareja que cierra mi círculo social. La manera en cómo llegamos a ser amigos fue rara: ella estaba mal, yo me acerqué. Traté de consolarla. Al parecer resultó. Fuimos amigos. El tiempo pasó. No la vi mas que alguna que otra vez. Ahora es la enamorada de mi amigo. Él es un conocido de secundaria. A veces bueno, a veces imbécil. Qué mas da, con este tipo de gente me junto todos los días; tengo que ser tolerante.

Por fin uso la PC. Termino de hacer mi trabajo y me largo. Me aburro rápidamente, y eso es malo; tener que soportar a un antisocial es una cosa, pero tener que soportar a una antisocial aburrido es una odisea. No tengo más que hacer, y me voy a mi casa. Tengo que preparar mi trabajo para inglés. Luego, a clases. Terminaré a las 8 y regresaré, solo. Eso me pone triste, pero es mi naturaleza. Soy triste y causo lástima, y si no es así debería ser así.

Es un viernes normal. Estoy escribiendo estos párrafos, describiendo mi día aburrido y adivinando lo aburrido que será dentro de unas horas. No tengo ánimos de cambiar de vida porque no sé cómo ni quiero saberlo. El tener que cambiar de personalidad para ser hipotéticamente feliz me da asco.

No sé cómo terminar esto, así que lo dejó como está. 

¿Aburrido?

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