Que pare el mundo, aquí me bajo.

Alta comedia…
Genial aporte de Ancude a la procrastinación.
Como ya me gustó este rollo de chico con plata, vuelvo a las andanzas. Esta vez con mi Princesa, con quien pasé la mejor salida de mi vida. Y como dijo pao, esta vez usé una lista. En fin, vamos a lo bueno.
Necesitaba una camisa negra y una corbata blanca para reafirmar mi estilo dark gafapastil. Al no encontrar lo segundo opté por una corbata plateada que espero sea la envidia de todos los presentes en la exposición de mañana.
Antes de terminar la sesión de consumismo quise unas zapatillas. Me encantan las de auster, pero me decliné por estas. Primero porque no encontré de las primeras (solo encontré unas iguales, pero la tela no era lisa y parecían de abuelita), y segundo porque los lugares que me faltaban recorrer vendían zapatillas muy caras para mi gusto ahorrativo.
Así que, tocan las fotos:
Soy feliz.
Hoy tuve una mañana espantosa, no lo puedo negar. Pero lo que pasó en la tarde fue simplemente excepcional.
A las 4:36pm. llegué a la casa de mi Princesa. Habíamos quedado para que me acompañe a comprar algo de ropa, y de paso me ayude con eso puesto que mi sentido de gusto para vestir es nulo.
Desde que la vi se me iluminó la cara, y mi tarde se volvió de ensueño. Verla bajar por las escaleras de su casa mientras espero a que me abra la puerta, esperarla en el umbral y abrazarla cuando me abre, fundirnos en un abrazo y un beso apasionado, y empezar a caminar con ella fue maravilloso.
Caminando llegamos a Húsares, y al fin tomamos un taxi que nos llevó al centro. En ese momento la travesía empieza, e iniciamos el recorrido en busca de unas zapatillas decentes y una corbata plateada que haga juego con la camisa negra que pensaba comprar. Luego de 2 horas, pude conseguir todo en poco tiempo, y poder sentirme contento conmigo mismo.
Paseamos un poco, viendo diversas cosas que nos harían felices; y aunque estaba cansado, no me quejé. Tener a la mujer de mis sueños a mi lado es suficiente para olvidarme de cualquier cosa y solo pensar en lo afortunado que soy al ser amado por ella, y ser feliz por ser su compañero ideal.
Regresando a dejarla, decidimos comer algo. Pasamos por una cuadra y me percato de dos cosas: la luna está llena, y los restaurantes no tienen energía eléctrica. Jamás se me cruzó por la mente que esos dos elementos podrían ayudarme a ser feliz de esa forma.
Entramos a un chifa que preparaba pollo a la brasa al estilo cantones (¿?). No hay luz, y en cada mesa hay una vela iluminando las cenas de diversas personas. Nos sentamos y pedimos poco, para probar como era la sazón. A mitad de la cena un amable señor nos regala una rosa; “Cortesía de la casa”, dice.
Y sentado en una silla de un restaurante de comida china que prepara pollo a la brasa al estilo cantones, con la mujer de mi vida, a la luz de las velas, con una luna grande, brillante y llena, y con una rosa en la mesa, me doy cuenta que en ese instante era una persona afortunada; y eramos la pareja más feliz de todo el mundo.
Soy feliz porque te amo, y porque soy amado por ti. Hermosa Princesa, siempre serás la luz de luna llena que ilumina mi vida. Te amo.