Por HPNeo, el 20 de Noviembre del 2009. 8 comentarios.

Es la historia de un chico que conoce a una chica, pero no es una historia de amor.
Por HPNeo, el 14 de Septiembre del 2009. 6 comentarios.
Este fin de semana estuve en Lima. ¿La razón? O mejor dicho, la excusa: Instalar una impresora para mi hermana (que ahora estudia allá y se siente la Reina del Mundo). Aproveché para ver a C, esa chica que me flechó completamente (como recordarán los/las que leen mi blog). Llegué cansado del bus (no pude dormir de los nervios de volver a verla u_u) y me alisté para verla.
Llegué al Jockey Plaza algo temprano, ansioso, sin aire y mareado por la falta de desayuno. Y a esperar. Y la espera valió la pena. Se veía tan hermosa como siempre (o más, de hecho). La saludé y empezamos a caminar. Realmente me encanta caminar con ella, escuchando sus ocasionales desvaríos y respondiendo con monosílabos. Fue una mañana sencillamente genial.
Lastimosamente lo bueno no dura para siempre y nos tuvimos que despedir. Me pregunto cuándo será la siguiente oportunidad de vernos. Espero que pronto.
Luego de eso mi estancia en la ciudad capital fue más bien aburrida. Pero, a veces no me gustaría tener que volver a Trujillo.
Por HPNeo, el 6 de Septiembre del 2009. 5 comentarios.
Existe una curva de preocupación presente en cada ciclo que estudio en la universidad. Las dos primeras semanas me importa muy poco lo que pase ahí, y las cosas van relativamente bien. La tercera semana es cuando empieza el desastre: Exámenes. Es una semana (o dos) de largas colas para entrar (porque si no pagas no entras y si no entras no das examen), repasar algunas cosas olvidadas que servirán en la prueba y, en algunas ocasiones, una pequeña elevación en el nivel de estrés. Pero ese primer examen no importa mucho. Total, es sólo el 0.1 de la nota final.
Luego vienen las aburridas clases, y durante una semana o dos uno se puede relajar, pero luego (y esto se repite en los siguientes 3 meses restantes) empieza el estrés por la nueva tanda de exámenes de unidad. Y así, un vaivén de emociones juega con mi psique hasta fin de ciclo.
Ya pasé la primera ola, y me esperan 4 más. La última es la peor. Voy a morir.
Aunque eso último no me preocupa.
Por HPNeo, el 5 de Septiembre del 2009. 2 comentarios.
Hace un rato me desperté luego de la primera siesta que he tomado en este año. Realmente no me gusta dormir por las tardes (de hecho, no puedo), pero como dicen: “El ser humano es un animal de costumbres”. Confirmo lo de animal.
No tengo ningún reparo en dormir cuando voy en un bus, sobre todo porque al despertar una hipócritamente amable señorita me entrega un café y un paquete de galletas, lo cual se agradece. Sin embargo, ocurre algo interesante: Si llego a mi destino por la noche tengo mucha hambre, pero si llego por la mañana (6 o 7 a.m.) podría vivir así hasta las 4 p.m., o más. Es raro porque si llego por la noche implica que he almorzado, cenado y desayunado en el bus, pero si llego por la mañana sólo he cenado y “desayunado”.
Me es imposible dormir cuando comparto la cama con alguien. Esas situaciones de vamos-a-estudiar-toda-la-noche (por poner un ejemplo) terminan conmigo mirando el techo como autista o, si cabe la posibilidad, caminando por la habitación. Y luego termino con mucho, muchísimo, sueño.
Suelo acostarme a medianoche y despertarme (cuando así lo requiere mi apestoso horario) a las 6:20 de la mañana. Al no poder dormir por la tarde termino durmiendo unos cuantos minutos en las clases de 3 a 5 p.m. Lo bueno es que no necesito más de 5 minutos para recuperarme.
¿Por qué escribo esto? Porque hace un rato me he despertado y estoy más aburrido que un hongo.
Por HPNeo, el 14 de Agosto del 2009. 1 comentario.