Ver sangre, asaltos y secuestros es mejor que ver una MacBook rota.
Hoy, por un post encontrado a través del random de Alexliam, al fin me he animado a ver "Eternal Sunshine of the Spotless Mind" que voy a admitir que no la había visto porque Jim Carrey no es uno de mis actores favoritos y por el título, que es demasiado largo como para atraerme.
La verdad es que la pelicula me ha encantado, me la he pasado con un nudo en la garganta desde la mitad y he llorado como hace tiempo no lloraba con una película; es imposible no recordar momentos por los que todos hemos pasado, tristes o alegres, recuerdos inborrables que nos llevan a lo que somos ahora, me ha hecho pensar en las decisiones que he tomado y que han cambiado la vida de otros de una manera importante. Realmente la recomiendo.
Me ha hecho pensar en el pasado, en los buenos momentos que ya no tengo y también en los malos por los cuales ya no tengo que pasar. Es que las personas somos tan complicadas que extrañamos lo que nos hace daño sólo por el hecho de no quedarnos solos nunca, de siempre tener alguien con quien compartir las tonterías que te pasan o con quien poder abrazarnos cuando estamos tristes o contentos. ¿Hasta cuándo se puede estar con alguien que te hace llorar y no te valora pero que a la vez te hace sentir bien por momentos? Supongo que es una pregunta, como la mayoría de las que me hago, que no tienen respuesta y si la tienen nunca me entero o no pongo en práctica lo aprendido.
Y es aquí cuando dudo de las decisiones que he tomado, y es aquí también cuando pienso en que si me hubiera esforzado un poco más todo hubiera sido distinto, y es aquí cuando mejor dejo de pensar en el pasado porque me doy cuenta que aún me hace daño.
He estado despierto desde las 11 de la mañana de ayer y no he dormido ni un maldito segundo.
¿Por qué? Ni idea. Sólo sé que no he podido pegar el ojo. Y lo peor es que me he sentido triste y miserable toda la noche y parte de la madrugada, y tampoco sé porqué.
En este país tan lindo en el que vivo, han muerto más de 400 personas en lo que va del año en accidentes de tránsito. Todos los días hay una noticia de estas y ya nos acostumbramos.
Hoy, en unas horas, me voy de viaje a Lima y sí, me cago de miedo. El viaje durará un poco más de siete horas y yo no puedo evitar pensar que quizá será el último viaje que haga.
Hace casi cinco meses mi primo murió yendo al mismo lugar al que me voy ahora, y en la misma empresa en la que viajaré, ahora ustedes podrían preguntarse ¿Por qué tiento a la muerte de esa manera? y bueno, esa empresa en la que se murió la persona que más he querido es la más segura y confiable de este pequeño lugar, así que no hay de otra.
Y bueno, estimados lectores, no sabrán nada de mí en siete días y si para la mañana del domingo de la próxima semana no han tenido noticias mías, sabrán que estaré formando parte de las patéticas estadísticas peruanas.
Tengo todo para escribir como en los viejos tiempos: Estoy solo, deprimido, sin ganas de nada.
¿Entonces por qué diablos no puedo escribir algo decente?
Antes de escribir en un blog, yo me dedicaba a leerlos casi a diario. No recuerdo como me enteré de que existían, supongo que fue en el colegio o la universidad, ya que ahí sólo se habla de computadoras e internet.
Los leía de arriba a abajo, todo el archivo en un par de horas, era fascinante, aún lo es. Cada uno distinto al otro, unos más alegres, otros más melancólicos, unos que hablan de todo y a la vez nada, otros deprimidos...veía cómo se puede conocer un poco a las personas por cómo escriben; ya no existen fronteras para nada.
Y pensé muchas veces en hacerme uno, empezar a escribir como los demás de las cosas que me pasan, las que me gustan y las que no; de todo lo que tenga que ver conmigo. Pero me desanimaba cuando pensaba que tendría que actualizarlos constantemente y sentía la presión antes de animarme. Y así una y otra vez...
Hace casi tres meses escribo aquí, y aunque a veces tengo sequías mentales o demasiadas cosas que hacer (llámese exámenes, trabajos o cualquier cosa que tenga que ver con la universidad), debo decir que me encanta. Hablar cuando no tengo con quién, y contarles cuando estoy contenta, triste, ocupada o cuando simplemente no pasa nada, me gusta. Y me alegro de haber dicho que sí cuando Gustavo me propuso escribir aquí, creo que él ya sabía que me iba a gustar.
Ahora mismo tengo dos o tres cosas que hacer y sin embargo estoy escribiendo aquí y me da gusto saber que también le puedo dedicar tiempo a algo que no sean los estudios o un novio, sino a desahogarme y a sentirme mejor después de darle clic a Publicar.
Digamos que últimamente no ando bien, aunque la realidad es mucho menos refinada y más violenta y grosera.
Estoy de vacaciones y eso me molesta, irrita y entristece mucho. No tengo muchas cosas que hacer (exactamente 3 cosas, de las cuales 2 implican analizar el entorno en el que se desarrollan esos problemas y una es programar). Así que prácticamente sólo tengo 1 cosa por hacer mientras pienso en otras dos, por ratos.
¿Y luego qué? No tengo clases, ni trabajos, ni exámenes, ni gente con la que salir, ni mucho menos ganas de salir. Estoy aburrido y eso me pone mal, triste, abatido, muerto. Y así avanzar es bien difícil.
Cada día es igual que el anterior. Despertarse por culpa del sol, el frío, la música o la bulla de afuera. Esperar un buen rato en la cama hasta que mi vejiga esté a punto de explotar o simplemente me de cuenta que seguir en la cama me deprime aún más de lo que ya estoy al despertar y saber que será otro día de mierda. Asearme con desgano, encendender la laptop, conectarme al messenger, abrir Firefox con las pestañas del día anterior, leer los últimos 20 twitts que me muestra Twitterfox, abrir el Reader, leer de golpe las 40 o 50 entradas que hay. Bajar a almorzar y rogar para que pueda disfrutar de un almuerzo, algo que no hago desde hace mucho. Subir a mi cuarto, encerrarme, programar alguna función, volver a ver Twitter, Reader, desear que pase algo bueno en mi vida como ganar un millón de dólares, aburrirme, deprimirme porque sé que nunca pasará, esperar la dulce muerte... Dormir con la radio encendida hasta despertar con ganas de no despertar nunca más.
Ese monótono estilo de vida sólo ha logrado que esté en mi cama todo el día, esperando el almuerzo, programando mientras escucho algún tema de mi oscura biblioteca musical. No tengo ganas de salir a ningún lado, ni dinero para divertirme. A veces quisiera salir y comprar un montón de libros de programación, comer un helado riquísimo, caminar por el agobiante y asfixiante centro histórico y regresar en taxi a mi casa para dejar todo e ir a comer pollo broaster.
Pero me aburro, y mucho. Y eso me hace sentir mal, inútil, sin sentido. Y me quita las ganas de hacer algo. Y así me aburro, y todo vuelve a empezar.
Ya ni tengo ganas de tomarme la vida como un chiste tan malo que da risa.
Hoy, antes de mi examen de Física II, se desapareció la billetera de una compañera de clase. En un salón en el que no habían más de quince personas se desapareció una billetera cuando ella salió a comprar hojas para su examen. Estoy realmente indignada.
Una cosa es ser amigos, joderse entre todos, tener confianza y otra es coger las cosas ajenas no sé si por asustarla, jugar con ella o por robársela. Me niego a creer que en el lugar donde paso la mayor parte del día, uno no pueda dejar sus cosas en una carpeta sin tener el miedo de que el algún hijo de puta las tome y se las lleve. Un amigo cerró la puerta y empezamos a revisar mochila por mochila, como si se tratase de delincuentes, a ver si es que mi amiga tenía suerte y su billetera aún estaba en el salón de clases. Fue en vano. Nunca la encontramos. Esa billetera desapareció, como desaparecieron hoy mis ideas tontas de que, al menos las personas de las que me rodeo, son decentes. Qué mundo de mierda...
Con paz, justicia y tranquilidad, que no tenga que sobrevivir al más "fuerte" sino que ayude al más "débil".
Quiero una vida mejor, donde no exista la idea de que una fiesta sin alcohol no es divertida, donde para ser mejor no necesites follarte a más "hembras", pelear más, caer más bajo mientras estés borracho o jugar mejor al fútbol.
Quiero una vida mejor, donde todos y cada uno respetemos las ideas de los demás y no tratemos de imponer una religión sin sentido, como si fuera un concurso de quién tiene más adeptos.
Quiero una vida mejor, para no temer a enamorarme, o a confiar en alguien. Donde la gente sea sincera y espere sinceridad. Quiero vivir en un lugar donde las apariencias queden sobrando y sólo importe la esencia misma de la persona.
Quiero una vida mejor, donde las calumnias y los insultos no quepan. Quiero vivir en paz y sin problemas.
Quiero una vida mejor, y no preocuparme de saber quién soy, ni a qué nivel de bajeza puedo llegar.
Quiero una vida mejor, donde no tenga que discutir por tonterías. Donde mis ideas sean escuchadas y tomadas en cuenta, y donde yo tenga un lugar al igual que todos los que somos subestimados.
Quiero una vida mejor, donde al fin pueda recordar cuándo fue la última vez que fui feliz.