Eres más fácil que crackear Windows.
Aprovechando que ya casi estoy fuera del colegio les contaré la historia de un gran… despojo de ser humano: Romulín.
Aficionado a las luchas de la WWE, los desfiles militares y al “entrenamiento” del Ejército, nació y creció en algún lugar de nuestra olvidada geografía. Así pues se deleitaba con los juegos tipo “policías y ladrones”, “emboscada en la selva”, “tácticas pre-militares”, entre otros, dejando a Jack Bauer como una niñita llorona.
Pero no fue hasta que entró al colegio militar donde le enseñaron que era ser hombre, y sufrió disfrutó de felaciones, violaciones y orgías donde él era el principal protagonista y no por ser dadivoso, sino mas bien por ser receptivo en los requerimientos de sus superiores.
Leyenda viva de “La Ciudad y los Perros”, logró ocupar un puesto en la Gloriosa Policía Nacional del Perú (bueno, cualquiera entra) y logró destacar en el escuadrón de Rompemanos, hasta recibir el premio al mejor coimero del año por 10 veces consecutivas.
Al aburrirse de su vida delictiva, o mejor dicho, cuando lo botaron, fue a parar a un pedazo de barro seco llamado Seminario High for Men, donde fue confinado a ser el hazmerreír de 5º y 4º año.
Su afán de competencia entre 4º y 5º (”A ver quien lo hace más fuerte, 4º o 5º, rómpanme el culo piso.”) sólo resultaba patética y su frase “Lo que es es…” causaba hilaridad entre los alumnos de tan desprestigioso colegio.
Al final se dió cuenta de que necesitaba amigos, pero fue demasiado tarde. Freddycito se ganó el apoyo de todos y fue el nuevo sex symbol del colegio.
Si alguien ve a Rómulosaurio en su Tico paseando con su bastón y merodeando las calles de la ciudad, corran. Aquella risa macabra que despide de su nauseabunda boca es sinónimo de muerte y destrucción.
Gracias a Dios no seré policía. Ni auxiliar.
Como el otro Elvis, éste también es el Rey; su forma de enseñar, de hablar, de caminar, de vestir, de oler, de relacionarse con los demás es simplemente hilarante y repugnante.
Alucinado desde pequeño por la grandiosa daga que le mostraron y que le hicieron probar, decidió estudiar Filosofía y Lógica en la UNT(debe ser costumbre pero quizá allí todos son invertidos… o ingresan con 10 puntos), aunque sólo terminó Lógica porque meterse a sus compañeros de ambiente como Sócrates, Platón o Aristóteles en la cabeza (no en otro lado) le sería imposible.
Con el correr del tiempo logró conseguir trabajo en academias de medio pelo donde lo trataban peor que al chico de atrás con lentes y acné que siempre levantaba la mano para preguntar. Era el terror de las preuniversitarias y no por su talento sino, por el nauseabundo olor que emanaba desde los pliegues debajo de sus brazos, un olor insoportable que dejó a varios con anosmia.
Luego de varios intentos fallidos de conseguir pareja de su sexo opuesto, de tener como única compañera a Manuela Pajares y de tener el pulso más temido de todos los onanistas del medio, consiguió plaza en el Seminario debido a su facilidad oral. Donde además de tratarlo de marica, retrasado y mediocre profesor de un curso que solamente sirve para entrar a la UNT, es vilipendiado y repudiado por las altas esferas del poder religioso y administrativo de este museo de adobe.
Esperamos de todo corazón que compre Racumín.
El colegio nos dió la oportunidad de conocer al ser más… ridículo que haya podido existir. Su sola presencia y su forma de hablar eran cómicas y patéticas. Sin duda alguna para payaso se nace.
Aquel profesor que sólo lograba hacerme pensar si Dios existe nació en seno de una familia disfuncional. Un padre alchólico y una madre que no era una “dama” criaron a una broma de la naturaleza de tal forma que ni ellos mismos soportaron su culpa y se suicidaron.
Estudió y trabajó como catador de fermento de cebada hasta que sus neuronas no dieron más y postuló a Medicina, solamente para ingresar a Biología. Su máximo anhelo era llegar a ser médico, así que se juntó con los estudiantes de esa facultad y se convirtió en el esclavo sexual de su ciclo.
Aquel sodomita sólo logró llegar a titularse como Profesor de Ciencias Naturales, sin olvidar las “enseñanzas” y el culto hacia sus queridos médicos.
Empezó enseñando en colegios de mala muerte, siendo despedido siempre al año siguiente por “conductas anormales” como ir detrás de la enfermera de turno o querer hacer un anfiteatro.
Terminó enseñando en el Seminario y contando sus experiencias sexuales más comunes: coprofilia, zoofilia, urofilia, sadomasoquismo, pedofilia, fitofilia, entre otras perlas.
Mañana será el último día al que asistiré en la mañana. La última vez que me despertaré temprano para alistarme rápidamente para llegar faltando 10 minutos… Mañana será la última vez que me anudaré una corbata mal hecha.
Y me siento fatal. No recuerdo haber pasado por tamaña tristeza antes.. 11 años han pasado desde que ingresé a ese colegio que aún mantiene su frescura añeja. Han sido 11 años de mi vida, los únicos que recuerdo, donde conocí grandes personas; donde aprendí a valorar la amistad, aprender de la vida, aprendí a vivir.
Jamás olvidaré todas los paseos, todos los viajes, todas las aventuras y todas y cada una de las personas que tuve el gusto de conocer.
EDIT: Un tema de Cuchillazo que me encanta y me lleva a la melancolía:
