Si quieres mirar mal a alguien búscate un espejo
Aprovechando que ya casi estoy fuera del colegio les contaré la historia de un gran… despojo de ser humano: Romulín.
Aficionado a las luchas de la WWE, los desfiles militares y al “entrenamiento” del Ejército, nació y creció en algún lugar de nuestra olvidada geografía. Así pues se deleitaba con los juegos tipo “policías y ladrones”, “emboscada en la selva”, “tácticas pre-militares”, entre otros, dejando a Jack Bauer como una niñita llorona.
Pero no fue hasta que entró al colegio militar donde le enseñaron que era ser hombre, y sufrió disfrutó de felaciones, violaciones y orgías donde él era el principal protagonista y no por ser dadivoso, sino mas bien por ser receptivo en los requerimientos de sus superiores.
Leyenda viva de “La Ciudad y los Perros”, logró ocupar un puesto en la Gloriosa Policía Nacional del Perú (bueno, cualquiera entra) y logró destacar en el escuadrón de Rompemanos, hasta recibir el premio al mejor coimero del año por 10 veces consecutivas.
Al aburrirse de su vida delictiva, o mejor dicho, cuando lo botaron, fue a parar a un pedazo de barro seco llamado Seminario High for Men, donde fue confinado a ser el hazmerreír de 5º y 4º año.
Su afán de competencia entre 4º y 5º (”A ver quien lo hace más fuerte, 4º o 5º, rómpanme el culo piso.”) sólo resultaba patética y su frase “Lo que es es…” causaba hilaridad entre los alumnos de tan desprestigioso colegio.
Al final se dió cuenta de que necesitaba amigos, pero fue demasiado tarde. Freddycito se ganó el apoyo de todos y fue el nuevo sex symbol del colegio.
Si alguien ve a Rómulosaurio en su Tico paseando con su bastón y merodeando las calles de la ciudad, corran. Aquella risa macabra que despide de su nauseabunda boca es sinónimo de muerte y destrucción.
Gracias a Dios no seré policía. Ni auxiliar.